lunes, 3 de marzo de 2008

ORGASMO FEMENINO

CHICOS.. AQUI LOS DEJO CON ESTAS PALABRITAS QUE ENCONTRE EN UN BLOG Y QUE ME PARECIO INTERESNTE COMPARTIR...


En esta sección hablaremos de los tres principales orgasmos femeninos:

El orgasmo clitoriano, considerado por muchos un orgasmo externo, por encontrarse el clítoris en la parte externa de la vagina.

El orgasmo gectoriano, también llamado orgasmo vaginal, el cual se produce al estimular el “Punto G”. Este punto tiene la particularidad de producir orgasmos 100 veces más intensos que los orgasmos clitorianos.

El noveno orgasmo, que muy pocas mujeres experimentarán en su vida, por ser desconocido tanto para la mayoría de los hombres como de las mujeres. Podría decirles que se trata de un orgasmo posiblemente 1000 veces más intenso que el clitoriano. Cuando un hombre es capaz de producir un orgasmo de estos en la mujer, toca su alma. Es tan intenso, tan profundo, que el día que logren experimentar un orgasmo así, terminarán en lágrimas. No se espanten, ya que esas lágrimas serán producto del intenso placer que experimentaron.

Orgasmo clitoriano

Es producido por la estimulación del clítoris, que es la parte visible de una estructura que forma una “Y” invertida debajo de los labios mayores y que se encuentra situado exactamente en la unión superior de los labios menores. Es como una especie de pequeño pene que tiene un tamaño de ½ centímetro y que solamente una parte de él es visible. Muchas piensan que es la parte más excitable de la mujer, posiblemente porque nunca han experimentado otro tipo de orgasmo. El clítoris es difícil de encontrar si no se conoce su ubicación exacta.

La mayoría de mujeres alcanzamos el orgasmo con gran facilidad, acariciando nuestro clítoris. Cuando nos acariciamos a solas, es este pequeño órgano lo que estimulan nuestros dedos para llegar al orgasmo. Muchas mujeres prefieren el cunnilingus y/o la estimulación vaginal con los dedos, a la penetración.

Otra forma muy placentera de estimular el clítoris, es pedirle a nuestra pareja que frote su glande con nuestro clítoris. Para esto, deberá dejar su pene afuera de la vagina, humedecido y tomando su pene entre los dedos medio e índice, frotará el clítoris con movimientos transversales rápidos, de un labio al otro. Ya que el glande no es nada áspero como la yema de los dedos o la lengua inclusive, el placer que experimentaremos, será inmenso, para eso deberás ayudarle abriendo tus labios con los dedos medio e índice, pues el clítoris, en muchas mujeres, tiene la particularidad de esconderse cuando estamos a punto de alcanzar el orgasmo.

Si notas que no lo hace con la rapidez deseada, sujeta su pene con tus dedos y enséñale la manera en que te produce excitación.

Cuando las mujeres experimentamos un orgasmo, segregamos un fluido blancuzco claro sin olor, (la contraparte femenina del semen) que nos sirve para lubricar la vagina. En los momentos previos al coito, durante las caricias, cuando nuestro deseo sexual se incrementa, también segregamos ese fluido, aunque en menor cantidad y sin la sensación orgásmica. Al hacerlo, prelubricamos la vagina para facilitar la penetración.

Cuando el pene se encuentra en la cavidad vaginal, es casi imposible (por no decir imposible) que logre estimular al clítoris.

Orgasmo vaginal o gectoriano

Encontrar el famoso punto “G” requiere un tacto que a menudo es difícil que las mujeres logremos solas. Quizá podríamos encontrar una postura en que se pueda casi llegar por nuestra cuenta, pero será incómoda y probablemente no podremos más que localizarlo si es que conseguimos hacerlo, nos resultará muy difícil estimularlo o darle masajes.

El punto “G” se puede localizar cerca de la vejiga, exactamente a la mitad de la pared posterior del hueso púbico. El corazón del Punto “G” no está realmente sobre la pared, pero se puede sentir a través de ella. Su textura es distinta a la del tejido sedoso que lo rodea; cuando se encuentra en reposo, al tacto se aprecia como medio huesito de durazno, un tejido más fuerte con una superficie desigual, muy parecida al paladar. Cuando se estimula, crece; mientras más se estimula, más crece. En este estado su apariencia cambia y puede ser visible en la pared frontal del hueso púbico.

Imagina un pene en posición horizontal eréctil; hazle un corte longitudinal con la cuchilla en posición horizontal; toma la parte inferior del pene, resultante del corte; quita el orificio urinario de la parte superior del pene y colócala en la punta de la parte inferior; desecha la parte superior y coloca la parte inferior en la pared posterior del hueso púbico, con el orificio urinario hacia el exterior de tu vagina; como no puede sobresalir de la vagina ya que nosotras no tenemos pene, dobla la parte que sobresale hacia la pared frontal del hueso púbico, la punta quedará a un dedo de distancia de tu clítoris; finalmente agrégale un tejido sedoso que lo una al tejido de tu vagina. ¿Sorprendida? Se comporta exactamente igual que el miembro masculino, con la diferencia de que no se despega del tejido que envuelve al hueso púbico, pero que es capaz de rodearlo.

Ahora que ya conocemos dónde está localizado nuestro punto “G”, la forma que presenta en estado de reposo y su forma y comportamiento en estado de excitación, hablemos de la manera de estimularlo para llegar a otro grado de excitación, pero antes de empezar, debemos vaciar la vejiga. El punto “G” está cerca de la vejiga y su estimulación podría hacer sentir al principio, la necesidad de orinar.

Como ya les mencioné antes, ésta es una práctica que no podemos llevar a cabo solas, es necesaria la participación de nuestra pareja. Para excitar el punto “G”, no es suficiente con estimularlo directamente; es necesario que primero se estimule y excite el clítoris, solo hasta que hayan experimentado dos o tres orgasmos clitorianos, tu punto “G” se encontrará listo a ser estimulado.

El orgasmo gectoriano o vaginal es tan intenso, que invariablemente anuncia su llegada con unas ganas incontenibles de orinar. Muchas mujeres al experimentar esta sensación, inhiben al orgasmo pensando que realmente se trata de orina y de esa manera asesinan al orgasmo vaginal. El orgasmo gectoriano culmina con la expulsión de un líquido cristalino, incoloro e inodoro, que nada tiene que ver con la orina. La ventaja del punto “G” es que puede aguantar una estimulación más intensa, durante períodos más largos que el clítoris por lo que permite que se siga estimulando para que tú puedas disfrutar de un orgasmo tras otro.

Puede ser que existan más formas, pero yo solamente conozco cuatro; mismas que te comparto.

Estimulación manual. Recostada boca arriba, permite a tu pareja que introduzca en tu vagina, los dedos medio e índice (con uñas perfectamente cortadas y limadas), previamente lubricados y con la palma de la mano hacia arriba. Una vez que los dedos se encuentren en el interior de la vagina, deberá doblar un poco la punta de los mismos, hasta tocar la pared posterior del hueso púbico. Permite que haga un reconocimiento táctico, hasta localizar el punto “G”. Una vez localizado, puede estimularlo ejerciendo y quitando presión una y otra vez de manera suave y tierna, con movimientos rápidos pero no bruscos; también puede estimular introduciendo y sacando un poco los dedos, simulando los movimientos del pene y haciendo contacto constante con el punto o puede mover sus dedos de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Tú debes indicarle cuál de las formas te complace más, también puedes pedirle que alterne las formas.

Estimulación con el pene (1) Recostada boca arriba, tu pareja te doblará las piernas hasta que tus rodillas casi toquen tus hombros (para mayor comodidad, puedes colocar una almohada bajo tu cadera) y él se colocará de rodillas, con las piernas abiertas frente a ti. En esta postura, tus labios vaginales quedarán en posición horizontal y hará que el hueso púbico quede inclinado hacia arriba viendo a tu pareja; por la misma posición que guardan ambos, permitirá que él te penetre con el pene en dirección horizontal. Esto dará como resultado que el glande toque directamente el punto “G”, siendo el glande muy suave y terso, no te molestará si ocasionalmente tu pareja hiciere un movimiento brusco, pero si te dará mucho placer.

Ojo. Si eres de pompis protuberantes, en esa posición quedará afuera gran parte del pene, por lo que si tu pareja no tiene un miembro lo suficientemente grande, no podrá alcanzar el tan anhelado punto “G”.

Estimulación con el pene (2) Recostada boca abajo con las piernas estiradas y cerradas, tu pareja se colocará sobre ti, hincado y con las piernas abiertas para no lastimarte. Te penetrará vía vaginal y se recostará sobre ti, subiéndose lo más posible, hasta que su pene quede por completo en posición vertical, dentro de tu vagina. El resultado es el mismo que en la posición anterior y desgraciadamente tiene el mismo problema. Si tus glúteos son prominentes o si su pene no cuenta con la suficiente longitud, no podrá alcanzar el punto “G”.

Estimulación con el pene (3) Esta posición, es como resultado o complemento de las dos primeras, la estimulación manual y estimulación con el pene (1). Cuando tu punto “G” se encuentre al máximo de la excitación, estará muy cerca del clítoris. Es en esos momentos en los que tu pareja puede aprovechar para que con su glande, estimule el clítoris y el punto “G” al mismo tiempo. La técnica es la misma que en la de estimulación al clítoris, deberá mover su pene de un lado al otro de tus labios vaginales, poniendo especial atención en que su glande siempre esté estimulando los dos puntos (clítoris y “G”) al mismo tiempo. Esto te permitirá obtener orgasmos mixtos y múltiples; podrás orgasmar alternadamente entre el clitoriano y gectoriano e incluso, podrás llegar a tener los dos orgasmos al mismo tiempo. Si logras esto último, estallarás en una explosión de placer indescriptible. Como ya lo habrás adivinado, si llegas a este punto, te daremos la bienvenida al mundo de las mujeres multi-orgásmicas.

El noveno orgasmo

Pese a lo que puedan estar imaginando, la única forma que conozco de experimentar el noveno orgasmo, es por estimulación manual y con la ayuda y participación de la pareja. Para alcanzar este orgasmo, es necesario un completo conocimiento, comprensión y comunión de la pareja. Para que quede bien claro, solo podrán alcanzarlo si la persona con la que lo practiquen, las conoce y lo conocen perfectamente. El conocimiento más que físico, debe ser emocional.

Es muy importante el lugar, el entorno, el ambiente, la ausencia de ruido, presiones y preocupaciones; debe existir una completa paz interior en ambos.

Preparando el ambiente. Deben de seleccionar un lugar que sea muy tranquilo, lejos de toda clase de ruido. Puede ser una cabaña alejada en las montañas o a la orilla del mar. El lugar deberá contar con música instrumental a bajo volumen, posiblemente algunos pétalos de rosa sobre la cama y también un par de varitas aromáticas encendidas, si les agradan. Pueden agregar todo aquello que les guste y que los haga sentir más cómodos, más tranquilos, más serenos. La temperatura ambiente debe ser templada.

Preparándose la pareja. Pueden elegir un atuendo que los haga verse sensuales y sexis, podrán bailar algunas piezas con música para enamorados y a lo más, tomar un par de copas. Es muy importante que todo lo que hagan, los vaya llevando a un ambiente de serenidad, paz y tranquilidad; un ambiente de perfecta armonía. Todos los problemas y preocupaciones, deberán quedarse fuera.

Si algún tema, acción o comentario, los llegara a incomodar, deberán suspender el momento para otra ocasión.

El noveno orgasmo. Después de bailar, abrazarse y besarse, la pareja irá conduciéndose a la recámara aprovechando la música para enamorados. Ya en la recámara y con la música instrumental a muy bajo volumen (únicamente como música de fondo para opacar cualquier ruido extraño) se irán despojando de sus ropas uno a otro, de la manera más sensual posible; terminando recostados en la cama, sobre los pétalos de rosas y completamente desnudos sin taparse con la ropa de cama. Es importante que si el hombre es diestro, se coloque al lado derecho de la mujer y si es zurdo, se coloque del lado izquierdo (esto debe estar bien previsto, para no romper el encanto del momento).

La mujer se recostará boca arriba y el hombre de lado, viendo a su compañera. Si lo desean, podrán practicar algunos masajes eróticos. Mientras el hombre recorre el cuerpo de su compañera (puede recorrer todo su cuerpo, pero por ningún motivo deberá tocar los genitales de su compañera) simulando que su mano es una pluma y apenas tocándola, colocará la mano del brazo que queda del lado de la cama, en la parte posterior del cuello de su compañera, asegurándose que la yema su dedo índice quede entre la 1ª y 2ª vértebra cervical y que la yema su dedo medio, quede entre la 2ª y 3ª vértebra cervical.

Sin dejar de acariciar a su compañera, el hombre comenzará a deslizarse un poco hacia abajo, lo suficiente para alcanzar cómodamente el cuello y el sexo (sin tocarlo) de su compañera. Ahora enfocará su atención a acariciar principalmente los muslos (sin dejar de acariciar el resto del cuerpo) y con mucha gentileza empezará a separar poco a poco, los muslos de su compañera. Doblará un poco sus piernas para permitir que ella flexione y descanse una de sus piernas, sobre las de él. Continuará acariciando los muslos y se acercará peligrosamente al pubis, pero sin tocarlo, podrá rodearlo, pero no tocarlo.

Sé muy bien que a estas alturas, anhelas que él te favorezca con caricias en donde más deseas, pero puesto que para lograr llegar al noveno orgasmo, no es posible tener relaciones momentos antes, es necesario provocar que tu organismo lubrique la vagina, para facilitar que él te penetre con sus dedos

Cuando la lubricación sea suficiente, podrá acariciar tus labios, procurando que sus dedos se lubriquen con tus jugos y solo hasta entonces, iniciará la penetración de sus dedos índice y medio.

El punto para estimular el noveno orgasmo, se encuentra situado atrás del punto “G”, al final del hueso púbico. Al tacto se siente como una cavidad cubierta por una fina capa de tejido, es como la cavidad que se siente en la parte inferior de la manzana de tu garganta. Para lograr alcanzarla, deberá introducir por completo sus dedos.

Los primeros 15 o 20 segundos de contacto con este punto, suelen ser muy desagradables y molestos para la mujer, pero pasado este tiempo, comenzarás a sentir un placer nunca antes experimentado. Él deberá ser tierno y muy cuidadoso para no lastimarte. Se estimula de la misma manera que el punto “G”.

Conforme tu placer vaya aumentando, él lo irá sintiendo en los dedos que están colocados en tus vértebras, desde luego no como placer, pero le permitirá conocer exactamente lo que estás sintiendo.

En el momento que alcances el noveno orgasmo y mientras estallas en el más profundo de los sentimientos orgásmicos, él deberá retirar la mano de tu vagina, ya que la estimulación, se convertirá en algo desagradable para ti.

En ese momento, él debe de voltear toda su atención hacia ti, te deberá abrazar, mimar y consolar. Tú caerás en un mar de llanto y temblor incontrolables por la experiencia vivida, ya que además del orgasmo físico, habrás experimentado el orgasmo del alma. Posiblemente la mejor y más profunda experiencia que puedas llegar a vivir. Lograrás calmarte por completo en aproximadamente 20 o 30 minutos, repito, durante este tiempo él deberá apoyarte, cuidarte y abrazarte. Puedes estar tranquila, porque él estará perfectamente consiente del sentimiento que acabas de experimentar.

Te puedo garantizar que después de ésta experiencia, cambiará tu manera de ver la vida

2 comentarios:

Ernesto A dijo...

Divino el post, Me emociono de solo leerlo'':D¡ Que maravilla compartir la sabiduria del placer¡

sandoval dijo...

la verdad te felicito por tu publicacion y tambien te doy las gracias por que aparte de interesante aprendi mucho de el